2.23.2006

una extraña y oscura pulperia...

Decidimos perder un poco de tiempo durante nuestra investigación en la Universidad de Miskatonic para tomarnos un piscolabis. El sitio era casero, acogedor, con el ligero olorcillo acre de rigor en toda tabernucha familiar que se precie. No obstante, había algo más en el aire, inidentificable,quizás la comida no era del todo fresca y mi acongojado estómago, más rapido que mi cerebro, había decidido mandarme una indirecta por medio de eso que llamamos tontamente "sexto sentido".

Resultó que la materia prima del restaurante distaba mucho de estar revenida,mas bien al contrario, estaba demasiado fresca...